Entrevista con Emma Allen-Vercoe por Marion Gruner

Lun, 18/08/2014 - 11:36

Otra de las investigaciones en la que estás involucrada es el proyecto del microbioma humano. ¿En qué consiste?

Así, el microbioma humano realmente ha pasado a primer plano como un tema muy candente en la investigación, porque estamos empezando a darnos cuenta de cómo el microbioma puede que interactúe con nosotros para definir quiénes somos. Y por ese motivo, alrededor del 2006 se inició un proyecto, el proyecto microbioma humano a través de NIH1, y también hay una iniciativa europea llamada MetaHIT.

Así que, en esencia lo que están tratando de hacer es ampliar el Proyecto Genoma Humano. El Genoma Humano fue terminado en el 2001 y todo el mundo se dio unas palmaditas en la espalda y dijo que gran trabajo todo el mundo, ahora conocemos el genoma humano. Y creo que todo el mundo se quedó muy sorprendido por el hecho de que en realidad tenemos muy pocos genes en nuestro cuerpo - es decir, los genes humanos asociados con nosotros - y no es posible que puedan hacer todas las cosas que los seres humanos pueden hacer en un sentido bioquímico. Así que había un eslabón perdido.

Y finalmente fue un microbiólogo quien dio un paso hacia adelante. Julian Davies, un eminente microbiólogo de la Universidad British Columbia, escribió una carta muy interesante a la revista Science para decir “buen trabajo, chicos, ya habéis
secuenciado el genoma humano. Ahora echemos un vistazo al microbioma humano, porque éste es el eslabón que falta, eso es lo que no habéis investigado y no se puede considerar lo que un ser humano es sin mirar a los microbios que están asociados con él.” Y así, el Proyecto del microbioma humano fue creado con el objetivo de clasificar y observar con más detalle estas comunidades microbianas. Estamos analizando varias áreas diferentes, el intestino es uno de ellas. También estamos analizando la boca, la piel, la vagina, el sistema respiratorio y otras partes del cuerpo. De esta manera las comunidades microbianas asociadas al huésped se van esclareciendo cada vez más.

Estamos directamente involucrados en el estudio de la microbiota gastrointestinal. Y una de las cosas que nos estamos preguntando es, ¿cómo son los microbios que viven allí? Este no ha sido muy analizado en el pasado porque muchos de los
microbios son muy difíciles de cultivar. Sabemos muy poco acerca de ellos. Así, se estima que alrededor del 80% de los microbios que viven en nuestros intestinos sólo se conocen por sus firmas de ADN, lo que podemos secuenciar de ellos. Nunca
hemos sido capaces de cultivarlos en el laboratorio. Éste es precisamente uno de los objetivos de mi laboratorio, tratar de cultivar estos organismos no cultivables para que podamos entender su biología.

¿Este campo de investigación indica una nueva forma de entender la salud y la enfermedad?

Sí. Creo que ésta es la forma de entender la salud del futuro, porque lo que tenemos que entender es que, por ejemplo, si yo me tomo una aspirina para un dolor de cabeza y tú te tomas una aspirina para un dolor de cabeza, la aspirina podría estar trabajando en nuestro respectivos dolores de cabeza de manera completamente diferente; la aspirina podría ser desglosada por nuestros microbios intestinales de diferentes maneras y esto se debe a que tenemos diferentes microbios intestinales. Esto es sólo un ejemplo muy simple pero es una pregunta muy interesante.

Así que, ¿todos vamos a tener la misma reacción a todas las drogas? No, es probable que dependa de nuestra microbiota. De hecho, hay muchos medicamentos que sabemos que funcionan de forma diferente en diferentes personas. Por ejemplo, algunos antidepresivos funcionan sólo en un número muy reducido de personas y puede ser muy difícil encontrar un antidepresivo que funcione en una persona en particular si se no quieren realizar el tratamiento. Tal vez la microbiota tiene algo que ver con eso. O sea que una microbiota define quienes somos. Por lo tanto, la medicina debería ser más personalizada y tener eso en cuenta. La idea de la medicina personalizada se está desarrollando en estos momentos. Hace las cosas muchísimo más complicadas de lo que ya son, pero es muy importante y tenemos que ser realmente capaces de definir esto. Y tal vez en un futuro ... si pudiera ver el futuro, yo predeciría que a partir de una muestra de heces seremos capaces de averiguar qué microbios viven en el intestino de un paciente en particular y qué medicamentos podrían funcionar mejor que otros en una situación particular.

¿Cómo se forman el microbioma y la totalidad de la microbiota?

La microbiota ha sido realmente examinada tan sólo en los últimos diez años aproximadamente. Algunos avances han comenzado en este campo. Y una de las grandes preguntas ha sido, bueno, tenemos este increíble ecosistema diverso en
nuestros intestinos. ¿De dónde viene? Tenemos que recordar que muchos de los microbios que viven en nuestros intestinos son anaerobios estrictos, y eso significa que han de morir con tan sólo el contacto de unos pocos minutos con oxígeno. Así
que, el mero hecho de que se introduzcan en nuestros intestinos, que es, de hecho, un ambiente bastante aeróbico, es bastante increíble. Nos preguntamos de dónde vienen esos microbios. Y la respuesta es que no se sabe muy bien, pero un montón de investigadores están tratando de averiguarlo.

Sabemos que nacemos esencialmente estériles y que el intestino de un bebé es colonizado sólo pocas horas después de nacer por lo que llamamos microbios pioneros, los que abren el camino a los demás organismos a entrar y colonizar. De
dónde viene la mayoría de estos organismos no estamos del todo seguros. Podrían venir de la dieta. Probablemente se transfieren de alguna manera de la madre al niño al nacer. En mi laboratorio no nos centramos en esta cuestión, pero otros laboratorios están tratando de averiguar si hay un problema cuando los niños nacen por cesárea, por ejemplo. ¿Cómo va a ser colonizado el intestino del bebé si la fuente principal de la colonización es el intestino de la madre? No creo que sea casualidad que la vía de salida del parto esté situada justo al lado del ano, aunque creo que esto le disgusta a un montón de gente. No parece una manera muy evolucionada y razonable pero en realidad, cuando se piensa detenidamente, tiene sentido. Así, cuando un bebé nace por cesárea la transferencia microbiana de la madre al bebé no se realiza adecuadamente, y entonces, ¿qué sucede?

Pensamos que cada especie que se introduce podría hacer su hogar basándose en la especie que ha colonizado antes. En el caso del intestino de un recién nacido el ambiente es muy sencillo y la comida, por supuesto, es muy simple también. Y así, en un primer momento el ecosistema que vive allí también es muy simple. La diversidad de microbios en el intestino de un bebé recién nacido, es muy baja, y lo sigue siendo hasta que el bebé comienza el destete y empieza a comer los alimentos de un adulto normal. En este momento vemos que el entorno intestinal empieza a cambiar y otras especies se introducen. En estos momentos no tenemos ni idea de lo que causa que una especie en concreto colonice un individuo, pero es un campo de investigación muy interesante porque ayudaría a explicar cómo estos ecosistemas se desarrollan.

Pero lo que sí sabemos es que cada vez está más claro que el uso de antibióticos altera esta colonización. Así que, si vives con un ecosistema con un equilibrio delicado y te tomas un antibiótico... Debo señalar, que los antibióticos son medicamentos que salvan vidas y uno de los milagros de la medicina moderna, pero que no han sido utilizados de manera adecuada en las últimas décadas. Y sólo recientemente hemos visto el efecto negativo de los antibióticos, y los problemas de salud que pueden causar. Estamos empezando a ver cómo los antibióticos pueden realmente empezar a arruinar el equilibrio del ecosistema delicado del intestino. Un trabajo muy bueno que se ha publicado recientemente ha demostrado que una vez que un ecosistema es alterado por los antibióticos no vuelve completamente a la normalidad, sobre todo si el ecosistema ha tenido múltiples 'casos de éxito' de antibióticos.

Por esta razón el temor es que si tienes un niño cuyo ecosistema se está desarrollando - y recuerde que todavía no entendemos cómo ocurre - ¿qué va a suceder cuando introduzcas antibióticos en este desarrollo? ¿Va a alterar el orden
natural de las cosa?, ¿Va a perturbar la capacidad del ecosistema de convertirse en un ecosistema maduro beneficioso para su anfitrión?

¿Cómo podría estar relacionado el autismo regresivo con el desarrollo del microbioma?

Lo que realmente me llama la atención sobre el autismo regresivo es cómo el intestino está involucrado. Y esa es una de las cosas que realmente me atrajo para trabajar en este campo. No soy médico pero trabajo junto a mis colegas médicos. Muchos de ellos se dedican a una especialidad particular en la medicina pero por supuesto interactúan con los demás colegas. Sin embargo tienen una especialidad, evidentemente, porque el campo de la medicina es inmenso. Ahora, lo que veo como un observador externo es que muchos niños autistas tienen síntomas gastrointestinales y también tienen los síntomas autistas. Sin embargo las dos especialidades médicas están muy alejadas la una de la otra y es bastante difícil que esos especialistas vean al niño de manera integral. La medicina es generalmente un sistema de referencia.

Por eso creo que los síntomas gastrointestinales del autismo regresivo no pueden ser tan obvios para muchos de los médicos que ven sistemáticamente a los niños autistas. Esta situación refleja esta nueva idea de que tenemos que mirar a una persona como un conjunto de ecosistemas. Los ecosistemas saludables en nuestros
cuerpos representan la salud, por lo que si tienes una alteración de un ecosistema en el intestino esto no sólo significa que tengas un problema intestinal, sino que podrían darse otras complicaciones en otras áreas, y, esencialmente, en el autismo, esta alteración del ecosistema intestinal podría estar afectando al cerebro y al desarrollo.

Una historia del uso de antibióticos en niños con autismo parece ser una historia común.

Sé por la lectura de la literatura que los antibióticos a menudo se han utilizado en niños con autismo regresivo, tal vez mucho más a menudo de lo que sería en la población general. No es necesariamente el resultado de una sola vez. Parece ser
que los antibióticos sólo son realmente un problema para el desarrollo de la microbiota intestinal cuando se administran en varias ocasiones. Así que la repetición de la administración de antibióticos quizás por una infección de oído que simplemente no
se va o una infección en la garganta que no se acaba de ir, parece ser un problema. El trabajo que se está haciendo ahora está demostrando que una microbiota cambia en respuesta a los antibióticos, y después se trata de recuperar. Pero si sigues
administrando repetidamente los antibióticos pasa como la historia de la selva. Repetidamente eliminas especies de la selva y con el tiempo el ecosistema se derrumba y no hay mucho que hacer para arreglar esta situación a no ser que se
piense en formas de sustitución de especies.

Creemos que esa pérdida de diversidad de especies en el intestino podría ser una de las razones subyacentes de la dybiosis intestinal que vemos, no sólo en el autismo, sino también en otras enfermedades.

Después de su trabajo con Ellen Bolte que descubrió bacterias Clostridium en los niños con autismo (y encontró que mejoraron con el potente antibiótico Vancomicina), el Dr. Sidney Finegold ha continuado sus investigaciones sobre las bacterias intestinales relacionadas con el autismo. ¿En qué se está
centrando ahora?

En sus últimos descubrimientos, ha estado muy interesado en una bacteria en particular llamada Desulfovibrio. El Desulfovibrio no está relacionado con el Clostridium. De hecho, tiene más relación con la E. coli que con el Clostridium pero
es sensible a la Vancomicina, y aunque no forma esporas, es una bacteria muy resistente. Ya he mencionado que los anaerobios en el intestino son muy sensibles al oxígeno. De la misma manera, el Desulfovibrio sólo puede crecer en ausencia de
oxígeno pero, una vez que está fuera del cuerpo y se asienta en una superficie, puede sobrevivir. No proliferan, pero pueden sobrevivir durante un período muy largo de tiempo. O sea que no muere en presencia de oxígeno y por lo tanto podría propagarse fácilmente de persona a persona en las circunstancias adecuadas.

Por eso este tipo de bacteria también podría ser interesante por su bioquímica. Tiene algunos atributos extraños que hacen que sea un candidato prometedor para una “bacteria mala” en el autismo. Además, algunos trabajos recientes en el campo de la enfermedad de la inflamación del intestino, muestra que en los
intestinos de las personas con colitis ulcerosa el Desulfovibrio también podría estar sobrerrepresentado. En mi opinión, esta bacteria podría ser un patógeno emergente. Lo que pasa es que soy reacia a decir que ésta es la bacteria, porque creo que tenemos que hacer mucho trabajo para demostrar que una bacteria está involucrada y podría ser que fuese un grupo de bacterias las que estuvieran involucradas en el autismo regresivo. Por eso estamos siendo muy cuidadosos en no reducir nuestro radar y limitarnos a analizar una o dos bacterias. Estamos tratando de analizar todo el problema de la dysbiosis intestinal como un problema ecológico.

No puedo decir que esta bacteria sea la única que cause los síntomas autistas que vemos en todos los pacientes. No creo que sea así. Creo que en muchos casos es posible que la causa sea no sólo un tipo de bacteria sino diferentes tipos de bacterias.
Todas estas bacterias trabajan en concierto con los ecosistemas microbianos. Así, en lugar de pensar que esto es un problema con una especie bacteriana, un poco como lo que piensas del cólera como una enfermedad causada por el patógeno
Vibrio cholerae, nuestra hipótesis sobre el autismo es que es causado por una dysbiosis del ecosistema. El ecosistema en el intestino está siendo perturbado y lo que está provocando la perturbación no lo sabemos pero podría ser la presencia de un organismo patógeno de algún tipo. Podría ser el Desulfovibrio, por ejemplo.

Un ecosistema poco saludable puede ser reemplazado usando un trasplante fecal. ¿De qué se trata?

Los trasplantes fecales son bastante repugnantes y desde luego a nadie le gusta pensar en ellos, pero la evidencia nos muestra que hay que utilizarlos para corregir la dysbiosis intestinal. Han sido utilizados en la medicina desde hace algunas décadas, y más aún recientemente, ya que ha habido un problema creciente con la enfermedad asociada con el Clostridium difficile, una enfermedad intestinal causada por el crecimiento excesivo del C. difficile, por lo general después del uso de antibióticos.
Si no puedes curar esta enfermedad con más antibióticos no te quedan muchas alternativas y algunos de estos pacientes tienen una enfermedad muy grave. Así que por desesperación, los médicos han estado tratando a los pacientes con el trasplante fecal de un donante sano y esto es en esencia “la terapia del ecosistema "de una manera muy rudimentaria.

¿En qué consiste? Se trata de tomar una muestra fecal de un donante sano que ha sido analizada para asegurarse de que no haya patógenos conocidos y que por tanto parezca un paciente sano. Entonces se recogen las heces frescas y se forma con ella una pasta líquida y se introduce en el intestino del paciente enfermo. Este método funciona la mayor parte del tiempo - cura la enfermedad C.diff. Así que obviamente este procedimiento es una terapia - pero podemos mejorarlo. Podemos utilizarlo como base para la terapia de los ecosistemas más puros con los que podemos manipular las cosas y tener algo de control sobre el ecosistema. El problema con las heces es que contienen cientos de especies microbianas y no están definidas. De hecho se podría
correr el riesgo de dañar un paciente transfiriendo sin querer un patógeno desconocido de un donante. En un donante sano ese patógeno podría ser inocuo pero en una persona enferma podría suponer un problema.

¿Crees que en un futuro podremos tratar el autismo con trasplantes fecales?

Absolutamente, creo que esto podría ser una forma muy interesante de tratar el problema. Los niños autistas a menudo también tienen problemas intestinales. Por eso creemos que la “terapia de los ecosistemas" se puede aplicar no sólo a los casos de C. diff sino también a otros problemas intestinales, incluyendo la colitis ulcerosa, síndrome del intestino irritable, y muchos otros... pero tenemos una gran cantidad de trabajo por hacer antes de que podamos seguir esa ruta. La seguridad es la prioridad
número 1.

Ahora bien, si uno se imagina que, si uno entiende que el autismo es una enfermedad de dysbiosis intestinal, así como una enfermedad cerebral, una enfermedad del desarrollo, entonces nos planteamos si un reemplazo de los ecosistemas, que parece ser razonablemente seguro hasta ahora en pacientes con C .diff, tendrían algún beneficio en los autistas y en particular en los niños autistas, tanto para sus problemas intestinales así como para sus problemas neurológicos.

Así que, ver el autismo como una enfermedad de la microbiota intestinal es de hecho algo muy positivo, ya que si hay un componente infeccioso en el autismo, algo en el intestino que está permitiendo que los síntomas autistas se manifiesten, entonces podemos tratar esta enfermedad. Sólo nos falta saber cómo sucede este proceso.

 

Fuente: http://cogentbenger.com/autism/interviews/emma-allen-vercoe-
interview/